2ª Crónica desde Paraguay. Voluntariado Spínola.

¡Hola a todos desde Paraguay!   


vol Paraguay 7Aquí va nuestra segunda crónica:
Ya adaptadas (lo nuestro nos ha costado, Paraguay es un país lento para estas cosas) nos agrada decir que nos encontramos como en casa.

Por lento que sea Paraguay, por falta de señalizaciones, por dificultad de transmisión, por rápido que vayan las motos o por manifiesta que se haga la naturaleza ante nosotras (acostumbradas como estamos a la ciudad, imaginaos), es un país genial. Te abre sus puertas y su corazón, y no sólo al principio, como en algunos lugares en los que te sientes acogido y al minuto sientes que te están echando. Paraguay mantiene ese acogimiento, e incluso lo acrecienta.

Nos sentimos muy afortunadas por poder estar aquí, y por poder transmitiros todo lo que queremos transmitir. Es cierto que sabemos que las palabras en sí hacen bastante poco, que podemos conmoveros ligeramente –o mucho, quién sabe- pero vivirlo es muy distinto.
Hablábamos el otro día de la pobreza. Hacemos Tratados de pobreza sobre nuestro sofá calentito, bajo un techo que nos cubre y con el estómago lleno, pero no sabemos lo que es la pobreza. 

vol Paraguay 8Aquí la estamos SINTIENDO, y todas esperamos que eso nos ayude en el futuro a cambiar nuestra mentalidad, a saber dar y darnos, y a transmitirlo a todo el que nos rodea. La sentimos, de sentir, con los cinco sentidos. La tocamos en los agujeros de las sudaderas de los niños, las olemos en el ambiente, las vemos en sus manos y sus pies ennegrecidos del polvo, las oímos en sus comentarios del día a día, y la saboreamos si, por ejemplo, nos dan a probar un caramelo y nos damos cuenta de que lo tienen desde hace bastante tiempo.
Y, a pesar de esa pobreza material que tienen, son ricos, muy ricos. Mucho más que nosotros, que tenemos televisiones de plasma, el último modelo de móvil y, por supuesto, eso que tanto echamos de menos aquí: calefacción.

Son ricos porque saben lo que es compartir lo poco que tienen. Saben dar a los demás. ¿Qué pueden dar? – os preguntaréis. Si vierais sus sonrisas no necesitaríais respuestas.

Estamos trabajando con niños de todas las edades, dando apoyo y talleres (hasta sevillanas hacemos, y eso que no sabemos…) y estamos cada día más a gusto.

Esa comodidad se ve acrecentada, claro está, por la acogida de las hermanas. Tenemos el gusto de presentaros a la comunidad paraguaya: Nati, Norma y Sacramento. En resumidas cuentas os diremos que son estupendas, nos hacen reír constantemente. Nati nos enseña cosas típicas paraguayas, como a sorber (sí, sorber) la naranja. Es nuestra guía por las calles de esta ciudad. Norma da todo lo que tiene y nunca espera nada a cambio. A pesar de lo ocupada que está, siempre tiene tiempo para nosotras, sobre todo para reírse con nosotras, e incluso para llevarnos de excursión. A Sacra hemos decidido entre todas llevárnosla en la maleta y dejar todo lo demás. Cocina de miedo. Y nosotras que pensábamos que no íbamos a probar aquí comida decente… ¡Con suerte no saldremos rodando! Es española, concretamente de Aracena, y lo que más echa de menos: las sardinas, cómo no.vol Paraguay 10

La familia ha crecido, y como familia que somos nos dedicamos a jugar el parchís y contar las anécdotas más divertidas.

Ya lo veis: mejor no podemos estar. Es cierto que estamos bastante ocupadas. Aquí los niños llegan con antelación a clase (casi como en España…), y cada vez son más. Cuando no, tenemos misas, cantos y excursiones. Pero estamos, la verdad sea dicha, encantadas.

Esperamos con esta crónica haberos transmitido un poco nuestra situación: alertadas por la realidad nueva que estamos viviendo y con la que hemos chocado (unas más fuerte que otras) pero, sobre todo, muy agradecidas de poder estar aquí, en este voluntariado, que no es otra cosa que un Cursillo para la vida.

Besos de las voluntarias de Paraguay 2013:

Lucía Alcalá, Beatriz Martín, Joana Valbuena y Pilar Ruiz.


FUENTE: http://voluntariadospinola.wordpress.com/

Otros enlaces: https://twitter.com/SP_Solidaria, http://www.spinolasolidaria.org/

 
En portada, diseñado por Colegio Sagrado Corazón de Linares