Francisco Poyato

EDUCACIÓN CON VENTANAS ROTAS
La Junta pretende arreglar las grietas de su sistema educativo a costa de la enseñanza concertada.

Francisco Poyato

Articulo publicado en el ABC de Sevilla (22/01/2017 )


La educación ha sido una de las grandes damnificadas de la crisis económica. El adelgazamiento del obeso paquidermo público en sus pliegues más inútiles y políticos no se ha producido a la misma velocidad que los recortes en el sistema educativo, cuyas dotaciones de recursos humanos y materiales sufrieron a las primeras de cambio el tijeretazo inmediato. La merma tiene, además, un efecto multiplicador en los alumnos, los docentes, los padres..., en contra del tiempo que tardaríamos en ver el retorno de los fondos ahorrados en esa grasa pasiva de la Administración. O a una distancia sideral de la vuelta de una parte del dinero robado por la corrupción a las arcas públicas. Todo ello sin menoscabo de la política presupuestaria de las prioridades en un contexto de apretura seria del cinturón. La demagogia, ítem más, puebla el relato político, pero luego no tiene conversión contable.

A la educación le ha venido pasando lo que postulaba esa teoría sociológica urbana de los años 90 en Estados Unidos, razonada por George L. Kelling y Catherine Coles, y que el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani intentó entonces poner en práctica en los distritos más conflictivos de la metrópolis. Se trata de la «teoría de las ventanas rotas». Consideren un edificio con una ventana rota. Si la ventana no se repara, los vándalos tenderán a romper unas cuantas más. Incluso, al final, hasta irrumpan en el edificio y si está abandonado, es posible que lo ocupen y que prendan fuego dentro. O consideren una acera o un banco. O la acumulación de algo de basura; pronto, más basura se va amontonando. Con el tiempo, la gente acaba dejando bolsas de basura. De que estamos hablando, pues, de arreglar los problemas cuando aún parecen que son pequeños.

Cuando la crisis ha puesto en un serio apuro al sistema educativo, ayudada por la crisis demográfica, por supuesto, a éste se le han visto las vergüenzas de la ideología que lo ha embaucado y subyugado en el perverso duelo a garrotazos de los partidos políticos por ejercer el control de las nuevas generaciones a costa de su formación real, que va dando ciertos tumbos en las estadísticas que nos ponen los pelos de punta, cuando no, reflejan la dispersión de competencias y sus heterogéneos resultados. Bajo la capa de la politización habitaba un entramado educativo repleto de grietas que como esas ventanas rotas se han ido abandonando sin reparación para empeorar el estado del edificio hasta extremos insospechados.... Y es cuando llegan las curas de urgencia. Cuando aparece el operario de turno con una motosierra a cortar por lo sano, a podar sin orden ni concierto, a apuntalar lo que no se ha ido cuidando.

La Junta de Andalucía se ha percatado de que su sistema público está quedándose con colegios medio vacíos y ha buscado rápidamente a un chivo expiatorio para reparar las ventanas rotas y matar dos pájaros de un tiro: la educación concertada, a ser posible, de corte católico, y el cierre de unidades en sus colegios -con más demanda y mejores resultados en muchos casos-. Por un lado mitiga un poco de ruido en la acera sanitaria que se ha movilizado de una manera impensable en Andalucía hasta ahora poniendo pies en pared con las barbaridades que estamos conociéndose del sistema público. Por otro, pretende reubicar a alumnos de esas unidades clausuradas en los centros con plazas vacantes. En caló, desvestir un santo para vestir a medias otro, ya que no hemos escuchado que exista un «plan de rescate presupuestario» de la educación en la comunidad autónoma que suponga más docentes y mejores medios en esos menguantes centros de la red pública.

El ataque a la libertad de enseñanza que ampara la Constitución es absoluto. A la libertad de elección de los padres, flagrante si esta estrategia sigilosa se convierte en realidad. Veremos.

 

Bn conc

En portada, diseñado por Colegio Sagrado Corazón de Linares